Hay días que los fogones no dan más de si, el fondo de las cazuelas al rojo vivo, son días de mucho guisar, troceando cebollas, zanahorias, ajos, dorando carne en sartenes de hierro, el pasapurés a punto de reventar, el olor a vino tinto, a jamón recién cortado…
Cociendo patatas para ensaladilla, guisando perdices y rabo, pelando espárragos, dejando que la menestra termine de hacerse, arrimando al calor unos guisantes con jamón, tomando un trago de sidra fresca, guisando…



Qué suerte tienes, txiki, ya me gustaría a mí pasar así los días y poder vivir de ello, guisando y disfrutando, creo que no hay trabajo más bonito, un beso!
Gracias, la verdad es que si, una gozada.
Impresionante. Sin más.
Gracias!!!
Guisar, guisar y guisar. Un gustazo de actividad. Para mí, no hay otra mejor. Con los fritos en sartén, me cuesta tener paciencia y dar con el punto exacto; con los asados en casa, tengo que hacer mil cosas más, si no me aburro; preparando banderillas y ensaladas, me entretengo mucho, pero pueden resultar muy, muy laboriosas; a la parilla, demasiado simple. Todo me agrada y hay momentos para dsifrutar con todo -porque (como decís) proporcinar placer al paladar, cocinar, es una ocupación maravillosa- pero de todas las tareas cocineriles, con la que más disfruto, más satisfacción me reporta y mejores resultados obtengo es con el “chup-chup” de un buen guiso a fuego lento. Y viendo los tuyos…¡también!. Gracias
Me alegro de que disfrutes guisando, es relajante y muy recomendable.