Soy adicto a este aperitivo desde hace muchos años, no recuerdo cuando fue la primera vez que las probé, pero sí cuando me enganché a ellas. En el verano de 2007 en Chiclana, me enamoré de ellas enseguida, lo que mas me conquistó fue la facilidad para comerlas ricas en muchos sitios, en sorprendente como en la Provincia de Cadiz, hasta en el Chiringuito mas cutre te sacan unas buenas tortillitas recién fritas con una cerveza congelada, por mucho calor que haga.
Luego dicen que los Andaluces son unos vagos, menudo mérito tienen, yo me siento incapaz de escribir un post nuevo.




Ya te digo… el calor te anula, te vuelve un escombro y hace que cualquier pequeño esfuerzo se convierta en una odisea… cuando voy al norte y os oigo “quejaros” del “mal tiempo” siempre pienso que tendríais que intentar sobar a 30 grados para saber lo que es “buen tiempo”…