La vida, el footing y la tortilla de patatas. O de una muerte que no fue.

Viernes 17 de septiembre, 4 de la tarde, salgo de trabajar y me calzo mis zapatillas, voy a correr.

Salgo por portaletas en dirección al aquarium, Paseo Nuevo, Paseo de Salamanca, cruzo el puente del Kursaal y vaya, el Zinemaldi, casi no hay sitio para pasar así que enfilo por Ramón Maria Lilí, llego al Puente de Santa Catalina y tengo el semáforo en rojo, pero casi no vienen coches, decido acelerar el paso y seguir corriendo. Paso los dos carriles que llevan al centro, la mediana y los cuatro carriles que llevan a gros, viene una furgoneta de reparto por el segundo carril pero me da tiempo. Me viene un olor a tortilla de patatas, como me gusta la tortilla de patatas, probablemente sea lo que mas me gusta en el mundo.

Cuando pongo un pie en la acera una chica se lleva las manos a la cabeza con gesto de espanto, la gente sale corriendo hacia la carretera, me ha parecido oír un ruido pero no estoy seguro. En el iPod resuena la voz de Yosi, de Los Suaves, atronadora (como se porta la vida… cuando vales lo que tienes)

De pronto empiezo a tener miedo, por eso decido seguir corriendo, y no miro atrás, veo ambulancias y coches de policía, y empiezo a entender lo que ha pasado. Me he muerto, como en las películas, en las que un cuerpo se queda tendido y otro transparente sigue con su actividad. Que muerte mas dulce, ni me ha dolido y además con olor a tortilla de patatas, así me podría morir todos los días. Sigo corriendo, con la sensación de que nadie me puede ver, así le pasaba a Patrick Swayze en Ghost. Paseo de Francia, Amara, Riberas de Loiola, Cristina Enea, Zurriola, Sagúes y vuelta hacia lo viejo. 12,500 Kms a un ritmo de 5:25 minutos el kilómetro.

Llego a casa y todo es normal, no traspaso las puertas, tengo que abrirlas, como todo el mundo. Mi suegra me saluda como siempre, los niños siguen en la siesta, me ducho, me bebo un litro y pico de agua y me como un bocata de queso, me siento perfecto, sería hambre.

Mi madre toda la vida, cuando te dolía algo, lo primero que te decía era, será que tienes hambre, si comiendo algo no se te pasaba entonces se empezaba a preocupar.

Así que no me he muerto, han debido de ser imaginaciones mías a causa del hambre, como ya he merendado, tengo que empezar a pensar en la cena, lo tengo claro, voy a llamar a mi mujer, para que me prepare una tortilla de patatas.

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Una respuesta a La vida, el footing y la tortilla de patatas. O de una muerte que no fue.

  1. Anónimo dijo:

    Aupa Loren! Que crack, el Loren novelista! y que suerte poder disfrutar de una ciudad tan maravillosa como San Sebastián!
    La semana que viene derby a las 12 de la mañana. Vas a ir a Anoeta? Estoy tentado de escaparme…
    Un abrazo!

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