Cuando era un niño.

Cuando era un niño estaba convencido de que quería ser mayor por dos cosas fundamentales: la primera, no ducharme más y la segunda, no volver a comer pescado.
Suerte que el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio y que le cogí el gusto a eso de la ducha. Con el pescado me costó un poco más, pero también acabé rendido a sus encantos.
Cuando era un niño, mis padres me mandaban al pueblo a pasar el verano, todo por ser asmático. El verano se convertía en la cosa más larga, calurosa y aburrida que uno se pueda imaginar. Y todavía era peor porque me imaginaba a mis hermanos todo el día en la playa, comiendo helados sin parar.
Cuando era un niño, no apreciaba que mi tía Chencha (Crescencia), tuviera cerdos en el corral, que mis primos me dejasen conducir el tractor e incluso la cosechadora, que Herminio tuviera la mejor bodega de todo Villardondiego o que Atilano me llevase a cazar liebres con sus galgos.

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Ermita de Villardondiego.

Cuando era un niño, en el pueblo aprendí que se puede comer cocido de lunes a sábado, que el pan frito en manteca para desayunar es un regalo divino, que la ropa de los domingos es mas incómoda y se mancha antes que la de entre semana, que las moscas son mas molestas en Zamora que en Gipuzkoa y que no hace falta ser Fred Astaire para sacar a una chica a bailar cuando la orquesta se llama “Paradais”.
Más tarde, cuando ya era un preadolescente que viajaba con guitarra y una libreta para escribir poesías, aprendí a disfrutar de la vida en el pueblo, de los chorizos, de los torreznos, de las pastas de almendra, donde había mas almendra que pasta, de los carajillos en el bar de la plaza, de los paseos hasta la Ermita, de los almuerzos en el campo, qué almuerzos!

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En uno de mis últimos veranos, me dejaron una bici de hierro y con una esponja como asiento, un buen día me levanté y me fui con ella a casa de mi tía Martina, en Pinilla de Toro. Allí nacieron mis padres, me enseñó donde había estado la escuela, la panadería de mi abuelo, el bar (con cine) donde jugaban al billar y me presentó parientes y más parientes que aparecían por todas las esquinas.
Antes de irnos de paseo por el pueblo, preparó unas “Sopas Hervidas”, que ni son sopas, ni prácticamente hierven.

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Con manteca de cerdo, untó una cazuela de barro donde sofrió una punta de jamón, le añadió un majado de ajo y pimentón y cubrió la cazuela con pan, lo mojó con un caldo de cocido; cuando había cogido bien de calor le echó dos huevos sin parar de remover y metió la cazuela en el horno. No se cuántas horas pasaron hasta que nos sentamos en la mesa, pero aquella cazuela había hecho una costra por arriba, por los lados y por abajo que no voy a olvidar nunca, sabores de la infancia que se quedan para siempre y que se aprenden de niño, cuando era un niño.

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16 respuestas a Cuando era un niño.

  1. MartaLianta dijo:

    Llévame a Zamora, Lorentzero!
    Me ha encantado recordar tu niñez en el pueblo. Pero esa guitarra…. de ésa no me acuerdo 😉
    Menuda pinta tu falsa sopa hervida!

  2. elpingue dijo:

    ¡Santo Dos!!!! Esas sopas!!!!! Mi abuela, hacía algo parecido. Las llama sopas tostadas. Las metía en la gloria…. GRANDE!!!!!!!

  3. ¡Ay que me gusta cuando nos cuentas más de lo normal!
    Te han faltado las filas de vejetes sentados en fila en un banco-poyete-murete mirando pasar la vida… esos que te hacen la ficha cuando pasas, sin disimulo ninguno, y que después de mirarte a fondo intercambian contigo un “buenos dias” (un lujo en este mundo de desconocidos que se ignoran) ¡Doy fe de que siguen existiendo! Sin ir más lejos, ayer tuve la osadía de aparcar en la puerta del cole ¡tapándoles la visión de la ÚNICA carretera digna de mirar! Me miraron tan raro que en el acto me di cuenta de la situación… “Ahí no dejas bien el coche” me dijeron… “Es verdad…¿Lo cambio?” Pues si, me dijeron, es que sino no vemos… JAJAJA ¡lo cambié sin mosquearme! Cosas de pueblo…

  4. susanasienting dijo:

    Loren, tú fuiste un privilegiado, a mí me mandaron un verano sola al pueblo, la verdad es que no me acuerdo porqué, tengo memoria de grillo, y como tocaba época de recogida de garbanzos, eso fue lo que hice, estar agachada cogiendo garbanzos y para poner la guinda al pastel, digo al potaje, solo había llevado sandalias y los garbanzos están rodeados de plantas que pinchan que no veas, lo que sufrieron mis pobres pies. Tenemos que ir alguna vez todos los hermanos

  5. cris dijo:

    Espero que prontito hagáis todos juntos una visita, y eso si, que me encontréis a mi por allí para disfrutarla con vosotros!

    A mi no se me olvida la última vez que fuisteis en que yo era Pocahontas!jajajaj

    PD:Loren ayer esperé 2’30 para hacerte una foto, algún que otro me pareciste tu, pero que va! jejej

    bss a todos

  6. Patri dijo:

    Siiii yo quiero q vengáis todos ya!!! Y preparamos merienda en la bodega, y excursión a la hermita comiendo pipas, y ya si venís en veranito en las fiestas y nos podemos echar unos bailes con la orquesta, TRIUNFAMOS!!! jajajaja.
    Venga organizamos una quedada para este verano??? O Carnavales tb está muy bien!
    Venid todos please!!! Os echamos de menos!!!

  7. Anónimo dijo:

    A ver si es cierto que hacemos una quedada el próximo veranito y venís todos los hermanos, sería genial. Intentaremos sembrar garbanzos para que Susana recuerde viejos tiempos.
    Primo a que ya no te acordabas de que el último veranito que viniste al pueblo con tu guitarra a la vuelta me fui yo contigo para Donosti y casi ya no me vine, pues conocí a un liante llamado “An
    gel” y valga la redundancia me lió, eso fue en septiembre del año 1.988, lo que ha llovido desde entonces, eh?
    Sigue escribiendo que a mí me encantan tus historias.

    • lorentzero dijo:

      Pues claro que me acuerdo, y de el ancho de la piscina de Toro en el que casi nos ahogamos los dos.
      De ese verano me acuerdo hasta del color de mi ropa de los domingos, unos pantalones amarillos (wrangler) con los que me veía ideal.

  8. isarodca dijo:

    Que guai primitoooo, me he sentido identificada por todo por que yo he tenido esos veranos toda mi infancia, la única diferencia es que chencha es mi abuela y que a mi no me mandaban los veranos por ser asmática sino por que no hay mejor verano cuando eres pequeño que un pueblo y ya si es VILLARDONDIEGO ni te cuento

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