Días de cielo gris.

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Me levanto sin ganas, tristón, como el día que está gris. Aunque a mi me encantan los días grises, pero hoy no, hoy necesitaba un cielo azul con aire fresco y limpio para empezar de nuevo, como cada día, esa es la grandeza de la vida, cada día una nueva oportunidad, cada día partimos del kilometro cero.
He madrugado como siempre, me gusta que el amanecer me pille en la calle, pero no he tenido fuerzas de ir a correr, ya he empezado mal; no he ido al colegio electoral a primera hora, me gusta llegar antes de que abran; leer el periódico tampoco ha sido buena idea, me gusta ser el primero, pensar que los demás todavía no lo habrán leído.
Ni una buena noticia, hoy todo me entristece, familias que no tienen para comer, pero que pagan hipoteca, crédito del coche y se fotografían ante una televisión plana el doble de grande que la mía: Cuestión de prioridades? Inconsciencia?
En La Moncloa trabajan unas 2500 personas y como la comida a domicilio está prohibida, preparan hasta la masa de las pizzas y yo incrédulo, tengo que leer esto y morderme la lengua, igual que cuando leo que la mujer del Presidente decora la casita a su antojo, aquí no hablan de cifras pero se me antojan astronómicas.
Me encuentro con mi vecina, que lleva en el paro desde que le conozco, no le gusta la hostelería, ni limpiar casas, ni supongo que trabajar, eso es lo que no le gusta. Pero ayer pasó todo el día con su hijo y su marido, quizás por la tarde fueron al cine y hoy irán a Anoeta a ver a la Real, a la salida se seguirán quejando de su mala suerte, mientras se comen un plato combinado en algún bar grasiento, con bien de Coca-Cola donde ella, no quiere trabajar, porque no le gusta.
Yo me fui de casa a las siete de la mañana y volví a las 11 de la noche, porque tenía que trabajar, no fui al cine, pero tampoco me quejé, me encanta mi trabajo y el día que me falte me buscaré uno que no me guste, para poder seguir sintiéndome válido, para tener dinero para comprar harina y hacer mi propia masa de pizza, porque en mi casa no está prohibida la comida a domicilio, lo que si está es, mal vista, porque no se parece en nada a lo que estamos acostumbrados.
Y en La Moncloa que hagan lo que quieran, esta es mi reflexión, yo reflexiono cuando me da la gana, no cuando me ponen una jornada especifica para ello. Voy a seguir jugando con mis niños, ellos son capaces de limpiar el cielo mas nuboso que hayas visto.

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6 respuestas a Días de cielo gris.

  1. Raquel dijo:

    Como siempre genial , hilado, sensato, fácil, verdad, interesante, claro, ………y podría seguir un buen rato, pero tengo que dormir que vengo de votar y de trabajar en un sitio de esos donde tu vecina no quiere hacerlo, entre otras cosas ,porque trabajamos mientras los demás disfrutan y además en Domingo. Eso sí, yo no me quejo , soy feliz. Besos Moreno y gracias , me encanta tu reflexión .

  2. Ese niño aprenderá a su debido tiempo que quién rie el último rie mejor, y que muchos de aquellos gilipollas ahora se comen sus Nikes con patatas (congeladas, of course) porque son unos flojos inútiles que no han espabilado a su debido tiempo. Asi de sencillo, o no…

  3. ….ah! y tu vecina fijo que les compra Nikes a sus niños y tiene el congelador lleno de mierdas envasadas ¡Panoli!

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