A y B (la historia)

Aquel día llevaban unas 9 horas trabajando y parecía que la cosa iba a alargarse unas cuantas más. A y B coincidieron en el baño, no podían más, les estaban toreando demasiado. La idea fue de B, más echado para delante que A, volvieron a la cocina, se quitaron los delantales y se fueron a casa.
Qué placer, la de veces que habían soñado con hacer algo así.
Al día siguiente A se puso el despertador a la misma hora pero no fue a trabajar. Era domingo y llovía con ganas, entró en el Hotel Niza y ojeó un par de periódicos sin prisa, tomó un café con leche, un zumo de naranja y un brioche. Después salió a correr, le encantaba correr lloviendo. Se pegó un baño en la playa y se fue a casa a comer, había tomado una decisión.
A, lo dejó todo y se marchó a vivir a Vitigudino (Salamanca) y B, más echado para delante, lo dejó todo y puso un Chiringuito en Huatulco (México), cerca de Zipolite.
No se volvieron a ver hasta muchos años después, cuando coincidieron en el Chiringuito de B, que a pesar de ser más echado para delante, ya estaba cansado de pescar guachinamgos y asarlos a la parrilla para los turistas.
Aquel día hizo uno a la sal para A y para él, también comieron Ostiones, Guacamole y Ceviche de Camarones, hablaron de cómo habían cambiado sus vidas, de lo aburrido que era vivir en la playa, de cómo A había hecho una fortuna vendiendo madera de pino; la misma madera de la que estaban hechos los Chiringuitos de Huatulco, madera de pino de Vitigudino.
Qué es mejor, dejarlo todo y montar un Chiringuito en la playa? O plantar un Pinar?

Moraleja:
El camino más corto, siempre es el más rápido. (Aunque aquí, no lo parezca)

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5 respuestas a A y B (la historia)

  1. Lo mejor del asunto es saber que tienes las pelotas necesarias para DEJARLO TODO y arriesgar. El mundo es de los valientes. Si no lo intentas no sabes lo que puede pasar… Hale, agur, que por hoy ya he pensado demasiado y en ese asunto sigo tu estela… 😉

  2. Ana dijo:

    Pues es curioso que me siento identificada con A… y también con B. Pero de momento, soy A (en los orígenes).
    ¿¡Quién puede aburrirse de vivir en la playa!? (y más ahora, que existe “intesné”)
    Me ha encantado esta entrada. Muy inspiradora. Gracias 🙂

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