Tras la pista de un buen pan y un buen aceite. (The Loaf, como se te echa de menos).

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El Horror.
Voy a empezar por el final: no os esperéis nada, ni pan, ni aceite; el experimento ha sido un desastre.
Mandé a mi secretaria a realizar el trabajo de campo, ya sabéis que mi estómago es muy delicado, al tercer intento le dije que lo dejara. Se quejaba demasiado, que si en casa desayunaba mucho mejor, que si qué asco de aceites, que si menuda mierda de pan te ponen en todos los bares… Y eso que optó por ir sólo donde tuviesen pan que no fuera de molde, que también es complicado.
Tostadas resecas donde tus empastes peligran, aceites bochornosos por no decir de girasol metidos en vinajeras de los chinos y escasez de sal, en ninguno le ofrecieron sal con la tostada, pero en todos le cobraron a precio de caviar.

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El “Clasic”.
Así que hubo que tomar cartas en el asunto, le invité a un desayuno en Basollua para olvidar las penurias pasadas. La sorpresa vino de su parte, apareció con un “classic”, un pan de The Loaf que llevaba un año guardado en el congelador esperando su oportunidad. Saber que estás comiendo un pan único, quizás el último en su especie (quien tenga uno que se pronuncie), amasado por Dan Lepard o quien sabe, por el mismísimo Carlos, el bravo panadero que ofició en los ya desaparecidos containers de la explanada del Licée Français.
Dice mi primo que recurrir a la nostalgia es síntoma de vejez, pero es que ha pasado un año y echo en falta el “extreme” por no hablar del “centenaco” con el que nos sorprendió Iban Yarza tan sólo un par de veces. Ay, ¡qué tiempos! Sí, ya sé que se me ha ido un poco la olla por un simple pan, pero es que uno es de lágrima fácil y se que en The Loaf hay movimiento, os mantendré informados.

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El Desayuno.

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10 respuestas a Tras la pista de un buen pan y un buen aceite. (The Loaf, como se te echa de menos).

  1. abelsierra dijo:

    No llegué a estar en The Loaf, no me pude organizar para viajar a Donosti en esas fechas, pero por lo que he leído resultó todo un acontecimiento y revolucionó el panorama panarra no solo de la ciudad sino de las redes sociales. Yo me pregunto, ¿por qué cuesta tanto encontrar buen pan? En Barcelona, con todo lo grande que es, apenas hay unas 20 panaderías que yo considero que tienen un buen nivel. En mi barrio tengo contadas unas 40 panaderías, de las cuales sólo en una hacen su propio pan. Las 39 restantes hornean barras de pan congeladas o venden pan hecho en otro lugar. Al final he acabado aprendiendo a hacer pan, como pan casero casi cada día. Eso sí, cuando paseo por la ciudad y paso por delante de buenas panaderías como Baluard, Turris, Cruixent, Mistral, Bertran, etc, pues no me puedo resistir. Un abrazo, Loren.

  2. Marcelo dijo:

    El tema de conseguir buen pan, o mejor dicho, el tema de no conseguir buen pan, según parece, es universal. Aquí, en Buenos Aires, la situación es similar a la que comenta Abel: la gran mayoría de las panaderías son despachos de pan, apenas: hornean barras idustrializadas, nada de elaboración propia. Donde sí se elabora el pan, resulta que carecen de absoluta imaginación y/o destreza panadera, y solo expenden dos o tres tipos de panes, todos bastantes desabridos.
    Hay pocas panaderías en Buenos Aires que ameritan ese nombre; una, quizás la mejor, es L’epi, de dos franceses aquí afincados, que consiguieron un local muy antiguo, con un horno a leña, construido en 1910. El pan que allí elaboran es estupendo, pero -ay!!!- muy caro.
    En realidad, hoy en la Argentina, el pan es muy caro. Sí, en la tierra del trigo (“el granero del mundo”, como nos decían en la escuela), gracias a la pésima política de este gobierno, dejó de producirse trigo en la cantidad necesaria, y el mercado es inexorable: ante un bien escaso, el precio sube. Y así, hoy el pan sale por kilo, el equivalente a € 3,33, cuando hace apenas tres meses valía € 1 el kilogramo.
    O sea, ahora tenemos pan malo, y encima, caro.
    Una delicia vivir aquí en estos tiempos…
    Abrazo.

    • lorentzero dijo:

      Allí es que rompéis los moldes siempre. Es increíble como un país con ese potencial esté donde está y al final los platos rotos siempre los pagamos los mismos. Saludos Marcelo.

  3. Te entiendo perfectamente amigo Loren. Tienes que probar el pan de Labeko. Hasta hora en Castro, y desde agosto con nuevo local en el casco viejo de Bilbao. Es pan pan.

  4. La Fogaina dijo:

    ayyyy!!! The Loaf!! que recuerdos, para nosotros fue el fin del principio y el principio de todo!!! ajjaja un proyecto como minimo “visionario”, atractivo, solidario, amistoso, y como no, con Buen Pan… Gracias

  5. Qué quieras que te diga…

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