Volando.

Como resumen me valdría con el título porque el año lo he pasado volando. Escribo desde el avión en el último vuelo del año que me lleva de Ibiza a Bilbao, el último de unos 60. ¡Yo que contaba con los dedos de las dos manos los vuelos que había cogido en toda mi vida!

Lo estoy diciendo hace ya unos años, no te puedes fiar de la calma y de la vida tranquila, porque cuando menos te lo esperas, lo mismo te arrolla un avión que una montaña rusa…

Tanto viaje me ha servido para estar mucho tiempo solo, que aunque me guste, no es lo mismo estar solo por obligación que por gusto.

Me ha servido para leer como hacía muchos años que no leía; me ha servido para aprender a vivir en el echar de menos.

También he descubierto cosas que nunca hubiera pensado que me pasarían, como despertarme sin saber dónde estoy, algo habitual en estos meses; no estar nunca con la cabeza ni con el cuerpo en el horario en el que vivo; enganchar el cansancio una semana tras otra.

Y lo más importante, he perdido el ritmo en mis visitas al baño, creo firmemente en que cagar un par de veces a diario es la clave de la felicidad. Sin una asiduidad y una constancia en el cagar, uno no puede organizar su vida, uno no puede ir a trabajar contento, ni puede salir a correr tranquilo, cagar bien es lo más importante, lo demás viene solo.

Por lo demás todo sigue igual, sigo buscando lo de siempre, aunque a veces mi vida parezca una línea asíntota; sigo cocinando, saltando, riendo, pensando y creando con la misma ilusión. Los propósitos del año pasado los llevo bastante bien, menos el de guardar las pelusas del ombligo, siempre se me olvida, el 1 de enero empiezo sin falta.

Me he comprado en Ibiza una bici “la chopera” que me da libertad y alegría a partes iguales, no da para recorrer la isla, pero si para moverme por los alrededores, llegar a playas nuevas donde bañarme e incluso ir hasta la montaña de sal.

Seguiré llenando con piedras el jarrón de cristal, una piedra por viaje cogidas en distintas playas, la primera pareció no tener sentido, sola en el fondo del jarrón, pero a medida que se van acumulando van formando lo que un día será el recuerdo de mi Donostia-Ibiza.

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Una respuesta a Volando.

  1. The 7 card draw poker is played with 2-8 players at the table.
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