
La Croqueta.
Lo tenía que decir, era algo que me comía por dentro y me he quedado mucho más tranquilo.
No me gusta comerlas, pero mucho menos hacerlas. No entiendo cómo la gente es capaz de hacerlas en casa, con lo que manchan!
Si hiciéramos cualquier otro plato con mantequilla, harina, leche y jamón con bien de tocino, nos llamarían locos. Además para rematar la faena las pasamos por harina, huevo y pan rallado y las freímos en abundante aceite.
Joder, me ha subido el colesterol al repasar lo que he escrito y eso que no he entrado en detalles…
Detalles como jamón revenido con tocino sospechosamente amarillo, mantequillas infames, harinas poco cocidas, aceites usados y vueltos a usar, fritangas a fuego lento para que chupe bien de aceite, explosiones en la sartén, croquetas recalentadas, descongeladas mal y frías por dentro… Se me revuelve el estómago sólo de pensarlo.
Por eso, los que me conocen, ya no me piden: “unos fritos para picar de esos que le gustan a todo el mundo”. Saben que no me gusta ni freírlos, prefiero asar sardinas, huelen mejor.
Para esta entrada he necesitado la ayuda de mi secretaria Aida, ella fue quien se jugó el pellejo y probó croquetas de bar en bar. El resultado del trabajo de campo fue el siguiente:
-El precio medio de la croqueta es de nada más y nada menos que 2 euros, 332,772 pesetas (recordad que vivo en Donosti, la capital del atraco, digo de la gastronomía), ahí es nada; no importa el tamaño ni la calidad, da igual que estén frías o calientes, el atraco es el mismo.
-De 6 bares elegidos al azar tuvo que dejar la croqueta sin terminar en 3 de ellos. La del primer bar se la terminó fruto del hambre. La del segundo fue la mejor, impecable según ella. La del tercero no había visto el jamón ni de lejos, eso sí, sabía a leche. La del cuarto no es que estuviese fría por dentro, es que casi se rompe un diente, hielo puro. La del quinto le dio alergia, eso si, después de terminársela, suponemos que fue por estar frita en el mismo aceite que los calamares (es que mi secretaria es alérgica al marisco). Y la del sexto se le cayó al suelo después de quemarse la lengua, dice que era tan duro el empanado que le costó partirla y que el líquido que salió de dentro no sabe muy bien lo que era.
Y otra cosa, esto también llevo mucho tiempo callándomelo, que sepáis que las croquetas de vuestras madres no son las mejores, alguien os lo tenía que decir.

Freidora sucia (el enemigo).
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